ÈTICA Y MORAL DE LA MEDICINA

La ética es una de las tantas ramas de la filosofía que estudia los actos humanos. Pero se enfoca en aquellos que se realizan tanto por la voluntad y libertad absoluta, de la persona. Todo acto humano que no se realice por medio de la voluntad de la persona y que esté ausente de libertad, no ingresan en el estudio o campo de la ética.





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Hay quienes consideran que la ética médica no es susceptible de ser enseñada, y menos de ser impuesta de no existir unas normas elementales de conducta, unas guías que señalen el camino bueno, el médico quedaría expuesto a extraviarse y a ocasionar graves daños a su profesión ya su única razón de ser: el paciente, su enfermo. Sería propiciar un andar torpe, a tientas, posiblemente amoral, o por lo menos sujeto a una moral muy particular, de caprichosas concepción e interpretación. Las faltas morales de los médicos serían entonces producto de la ausencia de esas reglas prácticas.
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La ética, por otra parte, aplicada a la actividad médica, no se reduce simplemente a unas normas o recomendaciones sobre buenas maneras, etiqueta y cortesía profesionales. Es cierto que la ética está sujeta, o condicionada en gran parte, a las costumbres, y que el médico debe comportarse de manera tal que no ofenda a los que les rodean ni hiera la dignidad de su profesión y de su persona. Lo que persigue, en esencia, es que el médico oficie para hacer el bien, sin importar la etiqueta ni la elegancia en el actuar. Si logra conjugar ambas cosas, enaltecerá la Medicina y se enaltecerá a sí mismo. Empero, los preceptos éticos van más allá al tenerse en cuenta las nuevas costumbres, en virtud del llamado "progreso de la humanidad", que ha obligado al médico a modular su comportamiento. Por ejemplo, la introducción de las modernas tecnologías biomédicas, que han revolucionado el conocimiento y el ejercicio, ha hecho imperiosa la postura en vigencia de antiguas y recientes normas éticas. Los trasplantes de órganos, la inseminación artificial, la fecundación in vitro, el control de la natalidad, el diagnóstico prenatal, el aborto, la psicocirugía, la ingeniería genética, el concepto de muerte cerebral, la prolongación artificial de la vida, requieren ser conciliados con los principios éticos que buscan el bienestar del hombre y de su especie, sin herir el respeto a que éstos son acreedores. Es tan impetuosa esta avalancha de hechos nuevos en el campo de las ciencias biomédicas, que se ha propuesto utilizar mejor el término "Bioética", a cambio del tradicional de "Ética Médica", pues tales aportes y cambios no sólo comprometen al médico sino también a otros profesionales que han tenido que incursionar en terrenos de la biología humana. De otra parte, la Ética Médica ha trascendido ya el marco puramente individual -el paciente- que durante muchos siglos identificó el actuar profesional. En la actualidad se acepta que el médico tiene deberes que cumplir con su enfermo, pero también, y de qué manera, con la comunidad que le rodea. Por eso la ética individual se ha complementado con una ética social y comunitaria.








FORMACIÓN ÉTICA Y EJERCICIO PROFESIONAL
Como corolario de los anteriores conceptos y hechos, parece inevitable, por conveniencia y necesidad, que quienes van a hacer de la medicina su profesión, sean educados dentro de los principios de la Ética Médica, o de la Bioética. Para ello es indispensable que se les enseñe el sistema ético aplicable a los diversos y posibles actos que apareja el ejercicio médico, como también la investigación científica.
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Quienes entre nosotros redactaron el Decreto 80 de 1980, que organizó el sistema de educación postsecundaria, incluyeron el artículo 39 que a la letra dice: "En orden a procurar el cumplimiento de los fines sociales de la cultura y el ejercicio responsable de las profesiones, establece como obligatoria la formación ética profesional en todos los programas de educación superior". Vemos, pues, que la formación ética no es propia de la Medicina, sino que también debe ser tenida en cuenta en cualquier otra disciplina. Para reforzar lo establecido en el Decreto 80, y ya con carácter específico, la Ley 23 de 1981, de la cual me ocuparé más adelante, consagró en su artículo 47 que la enseñanza de la Ética Médica es obligatoria en las facultades de medicina. Por su parte, la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina suscribió en la ciudad de Quito, en 1984, una recomendación en el sentido de que "la ética debe ser el marco conceptual de inspiración y de referencia para todas las acciones concernientes a la formación, ejercicio y desarrollo de las profesiones médicas". Después señala que "los alumnos de medicina han de ser educados en el sentido de que los deberes del médico prevalecen sobre los derechos del gremio y que el ideal de nuestra profesión exige extender la responsabilidad médica del individuo a la comunidad". Tal como se aconseja en dicho documento, es deseable que la enseñanza de la Ética Médica se imparta como asignatura especial y obligatoria dentro del currículo, como enseñanza en las diversas especialidades durante todos los estudios, en foros y conferencias sobre temas pertinentes, en cursos de postgrado y, principalmente, mediante el ejemplo de los docentes en si propio ejercicio profesional y académico.









DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN MÉDICA MUNDIAL SOBRE LA
RESPONSABILIDAD PROFESIONAL POR LOS NIVELES DE ATENCIÓN MÉDICA

Nueva_imagen_(3).png Adoptada por la 48ª Asamblea General
Somerset West, Sudáfrica, octubre 1996

RECONOCIENDO QUE el médico tiene la obligación de prestar a sus pacientes un servicio médico competente y de esforzarse por denunciar a los médicos débiles de carácter o deficientes en competencia profesional (Código Internacional de Ética Médica).
RECONOCIENDO QUE el paciente tiene derecho a ser atendido por un médico que él sabe que tiene la libertad de dar una opinión clínica y ética sin interferencias externas inadecuadas (Declaración de Lisboa de 1981, enmendada en 1995), y
RECONOCIENDO QUE los comités de ética, comités de credenciales y otras formas de revisión por la profesión han sido establecidos desde hace tiempo, reconocidos y aceptados por la medicina organizada para controlar la conducta profesional del médico y, cuando corresponde, imponer restricciones razonables sobre la libertad profesional absoluta del médico, y
REAFIRMANDO QUE la autonomía profesional y el deber de tener una autorregulación son componentes esenciales de la atención de alta calidad y, por lo tanto, es un beneficio del paciente que se debe preservar, y como resultado de que la profesión médica tiene la responsabilidad permanente de apoyar, participar y aceptar una revisión apropiada de la profesión, que sea realizada de buena fe.
La AMM mantiene que el servicio profesional del médico debe ser considerado distinto de los servicios comerciales y mercancías, no es menos porque el médico está sujeto a normas éticas específicas, que incluyen la dedicación para prestar una atención médica competente (Código Internacional de Ética Médica ,1949).
La AMM estima que cualquiera sea el proceso judicial o regulador establecido por un país, toda opinión sobre la conducta profesional del médico debe tomar en cuenta la evaluación de los colegas médicos, quienes por su formación y experiencia comprenden la complejidad de los asuntos médicos en cuestión.
La AMM condena todo procedimiento para considerar reclamos de pacientes o procedimientos para compensar a los pacientes que no estén basados en una evaluación de buena fe de las acciones u omisiones del médico por sus colegas. Dicho sistema perjudica la calidad general de la atención médica ofrecida a todos los pacientes.

Moral


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Se denomina moral al conjunto de creencias y normas que tiene una persona es decir, que orienta sobre el bien o el mal,correcto o incorrecto, de forma de realizar buenas acciones
La moral son las reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y consigo mismo. Este término tiene un sentido positivo frente a los de «inmoral» La existencia de acciones y actividades susceptibles de valoración moral se fundamenta en el ser humano como sujeto de actos voluntarios.
La palabra «moral» tiene su origen en el término latino mores, cuyo significado es ‘costumbre’. Moralis ( latin mos = griego ‘costumbre’). Por lo tanto «moral» no acarrea por sí el concepto de malo o de bueno. Son, entonces, las costumbres las que son virtuosas o perniciosas.
Los conceptos y creencias sobre moralidad son generalizados y codificados en una cultura o grupo y, por ende, sirven para regular el comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones es también conocida como moral y la civilización depende del uso generalizado de la moral para su existencia.

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Acción y moral

Toda acción humana es en esencia social. Directa o indirectamente está correlacionada con la vida del conglomerado social en el cual se encuentra inmerso el protagonista de la acción consciente. Para una armónica y feliz convivencia se requiere la observación de un mínimo de normas. La ética se ocupa de las normas o reglamentos que rigen el comportamiento o conjunto de acciones individuales o colectivas. Si la acción se ajusta a la norma se denominará acción éticamente buena. En caso contrario será considerada y juzgada como acción éticamente mala o inadecuada.
Toda acción social tiene efectos en el medio en donde se desenvuelve la vida de los actores sociales. Estos efectos podrán clasificarse como buenos o malos, deseados o indeseados, admitiendo atributos intermedios entre ambos extremos. Puede decirse que la ética describe la acción social en función de los efectos que produce según una previa clasificación de los mismos.
Si calificamos a los efectos como buenos o malos, luego, las acciones que los producen, así como la actitud y la persona de la cual proviene, heredan esos calificativos asignados.

Moral objetiva

Al conjunto de normas morales se le llama "moralidad objetiva", porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos morales provienen del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un fin, a menos que no controle su razón, como ocurre en variadas situaciones. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada "mentalidad de masa".
Opuesto a esta postura de auto-justificación, está la aceptación, por parte del individuo, de su responsabilidad. Usando los valores morales, puede convertirse en el artífice de su propio destino, o de un mejor destino.
A lo largo de la historia, y de cultura en cultura, han existido distintas visiones de la moral. Generalmente, la moral es aplicada a campos en los cuales las opciones realizadas por individuos expresan una intención relativa a otros individuos; incluso no miembros de la sociedad. Por lo tanto, existe una disputa académica sobre si la moral puede existir solamente en la presencia de una sociedad o también en un individuo hipotético sin relación con otros. La moralidad se mide también cuando la persona está sola, no siendo observada por nadie, por ejemplo, en situaciones donde se requiere tener mucha integridad Iván Moreno DimasMoisés Hernández NúñezEnrique Jiménez JiménezYiovani Bonilla Morales